lunes, 30 de enero de 2012

Brunico


El día amaneció nevando, no se equivocaron las predicciones, por lo tanto salimos a hacer una toma de contacto, pero enseguida decidimos retirarnos no paraba de nevar y teníamos miedo hacernos daño el último día, por lo tanto no retiramos al apartamento y empezamos a darle duro a todas las chucherías que nos habían sobrado, empezamos por un caldito caliente, pasando por pistachos, patatas fritas, chocolatinas, hasta unos gusanitos con sabor a cacahuete que habíamos comprado en Alemania, llego la hora de comer y claro no había nada de apetito, pero nos comimos el bocata y nos bajamos a visitar Brunico.



Más o menos tardamos un hora en llegar, la carretera estaba en buenas condiciones y además nuestro coche montaba neumáticos de invierno dado que eran obligatorios para atravesar Austria.

Dimos una vuelta por la ciudad, visitamos el castillo de Brunico, no dimos cuenta que había demasiadas tiendas exclusivas para nosotros, paramos a tomar una buena cervecita y enseguida volvimos al apartamento para preparar las maletas, dado que al día siguiente nos íbamos a Munich por la mañana temprano.



Mientas limpiábamos el hotel decidimos hacer un experimento, ya que nos había sobrado sal, la tiramos sobre una repisa para comprobar que realmente funciona, al día siguiente verificamos que si que funcionaba, la repisa no tenía nada de nieve y eso que había estado toda la noche nevando.

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