jueves, 25 de octubre de 2012

Cascadas de Lamiña


21  de Octubre del 2012


Continuando con nuestro fin de semana activo, el domingo por la mañana quedamos con Carlos, Ali y Belén  nos fuimos a visitar las Cascadas de Lamiña, la idea era realizar una ruta dominguera y después degustar un buen cocido montañés, en uno de los restaurantes de la zona.



Como la ruta dura aproximadamente unas tres hora, no hizo falta madrugar y sobre las 9:30 estábamos en el punto de encuentro, nuestra excursión comenzó en Lamiña es un pueblo del municipio de Ruente, en el que podemos observar una serie de viviendas tradicionales con sus balcones y vigas talladas, alguna con una inscripción del 1743.



Comenzamos nuestra ascensión por una pista hasta que nos topamos con un cruce bien señalizado en el que nos tenemos que desviar hacia la derecha para poder ver las famosas cascadas o Saltos de Úrsula.




Aquí podemos observas tres cascadas que en esta ocasión tenían bastante agua dado a las lluvias de estos días, nos sacamos unas fotos, y continuamos con nuestro recorrido, el objetivo era llegar a Barcenillas y de ahí volver a subir a Lamiña que era donde habíamos aparcado el coche.



Durante el camino nos topamos con bastantes castaños cosa que aprovechamos para llenar las mochilas con unas suculentas castañas.




A un par de kilómetros antes de llegar a Barcenilla, nos topamos con el cartel que nos indicaba, la ruta de los Foramontanos.



Los Foramontanos son gentes procedentes del norte de la península ibérica, con las que en el siglo IX se repoblaron El Bierzo y las tierras del norte de la meseta del Duero, que quedaron muy vacías tras la guerra con los musulmanes y el Reino de Asturias en los primero años de la Reconquista.



Nos desviamos por esta senda, dado que según los planos que poseíamos esta nos conduciría al pueblo de Lamiña y así evitaríamos el tramo de carretera que hay desde Barcenilla.



El camino estaba muy abandonado, dado que no debe ser muy transitado, pero la verdad que fue bonito, repleto de setas de todos los colores y muchas castañas.



Enseguida estábamos de vuelta en el coche, ya con ganas de comer, cosa que solucionamos rápidamente en un restaurante del municipio.


Ya con el estómago lleno, Carlos nos llevó a conocer la surgencia que mana en Ruente, nos contó su historia “Cuenta la leyenda que una vez al año esta surgencia deba de manar unas hora, para volver a recuperar su caudal seguidamente”, busque información sobre el tema y parece que aún sigue siendo un misterio de nuestra tierra.



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