lunes, 9 de julio de 2012

Concurso Olla ferroviaria Tetuan Santander



Domingo 8 de Julio del 2012

Son las fiestas de Tetuán, después de un fin de semana plagado de eventos gastronómicos, decido acompañar a mis compañeros Alfonso y Adolfo en nuestra primera aventura gastronómica, el concurso consiste en elaborar una olla ferroviaria con patatas con costilla, se premiaran a las diez primeras con premios comprendidos entre 150 y 25 Euros, aunque somos principiantes, hay bastantes esperanzas de conseguir algún trofeo dado que hay bastantes premios.



La aventura comenzó el anterior fin de semana, en la que nos acercamos a Lierganes, a realizar un primer ensayo, en la que se aprendieron pequeños detalles que posteriormente se utilizarían en el concurso.

La olla ferroviaria, así llamada en Mataporquera, es un invento de los antiguos maquinistas, fogoneros y guardafrenos del ferrocarril BILBAO-LA ROBLA, comúnmente llamado ferrocarril de la Robla, hoy FEVE que se inauguró en el año 1894.



Los trayectos se hacían tan interminables que casi se olvidaba el destino del viaje. Los esforzados empleados del Ferrocarril Bilbao -La Robla soportaban jornadas de trabajo entre 10 y 16 horas, muchas veces con un frío extremo, y la necesidad de una comida caliente y nutritiva se hacía de rogar. Los trabajadores se encontraban con un problema a la hora de encajar las horas de la comida en sus quehaceres diarios. La solución fue realizar la comida sobre la marcha, aprovechando los recursos de las máquinas y su imaginación. Así nació la olla ferroviaria.

A la hora de estudiar este fenómeno hay que pararse a pensar en la envergadura de su idea, ya que con el guiso de la olla se daba de comer a toda la brigada del tren y acabó convirtiéndose en un momento esperado por los trabajadores por la exquisitez de la comida y por ser un instante de hermanamiento y reunión que todos agradecían, dada la cantidad de horas que trabajaban. Por otra parte, este invento tenía una doble función, ya que durante los duros meses de invierno el calor de la olla servía también como calefacción.



Hoy en día se están poniendo muy de moda, dado que practicante todos los fines de semana se celebra un evento de este tipo.

Sobre las 9:30 recibí una llamada de Adolfo que necesitaba una mesa para realzar el guiso, rápidamente me levante, la cargue al coche y puse rumbo hacia el barrio de Tetuán, donde me encontré a Alfonso , Adolfo y Ufo con las ollas ya prendidas, pero pendientes de algo sólido para poder trocear las verduras, montamos la mensa y mientras los cocineros cortaban las verduras, yo decí dar un vuelta y ver cómo iban preparando los demás concursantes, la sensación después del primer reconocimiento fue que lo teníamos muy difícil, dado que se notaba demasiado nivel en el ambiente.



Posteriormente nos explicaron que hay un concurso cada fin de semana y que hay muchas peñas que se presentan a todos, y la verdad es que vienen muy bien equipados, carpas, barbacoas, paelleras….

Vamos que nosotros se notaba que éramos un principiantes, preguntando detalles a todos, lo curioso de concurso es que cada uno cocinaba de una forma diferente, cosa que nos llamó bastante la atención, nosotros decidimos rehogar la verdura junto con la costilla, y la verdad que fue muy buena idea, el guiso iba viento en popa.



El momento más delicado de la cocción eran las patatas, en el anterior ensayo se nos habían desecho, y en esta ocasión era muy importante para no perder puntos del jurado que la patata estuviera solida y blanda.

El secreto, varios el primero y más importante era no pasarse con el tiempo de cocción, nosotros tendríamos que tener especial cuidado dado que nuestra cazuela es de barro, y aun cuando la retiras del fuego sigue cociendo unos minutos, tiempo que hay que tener en cuenta para que no se te deshaga la patata, el segundo factor a tener él cuenta era a la hora de remover, lógicamente no era muy correcto introducir una cuchara, dado que esto poco a poco iba deshaciendo la patatas, simplemente con levantar las olla darle un buen meneo era suficiente.



El guiso se terminó aproximadamente una hora antes de que nos lo solicitara el jurado, se lo dejo reposar y de mientras aprovechamos para bebernos el vino que nos habían regalado en la organización y algún que otro pincho del barrio, dado que por dos euros te ofrecían una gran variedad de pinchso y una consumición.

Por fin llegó la hora, se le entrego una ración al jurado y nosotros empezamos a papear, la sensación era que las cosas se habían hecho muy bien y había posibilidades de hacer un buen papel, la patatas con costilla estaban buenísimas, no duraron ni un asalto en la olla, es más no alcanzo para toda la pandilla.



Acabamos de comer, y como sobremesa hasta las 5 de la tarde que daban los resultado, nos tomamos unos buenos chupitos de orujo casero, en otras mesas seguían cocinando paellas, barbacoas… un sinfín de comida.



Por fin llegó la hora de la entrega la entrega de premios, comenzaron desde el décimo al primero, poco a poco fueron subiendo a recoger los premios, ya solamente quedaban los tres mejores y de repente la organización tubo un problema, tuvimos que esperar un buen rato para que solucionaran el problema, a los 15 minutos retomaron la entrega de premios, en el ambiente se notaba el nerviosismo, podíamos quedar en el top de tres de treinta concursantes, el jurado entrega el tercer premio  a la peña “La picota”, el segundo premio, casualmente a un cocinero que había sido jefe nuestro en nuestra etapa adolescente, ya solo quedaba el premio final, o todo o nada, ta tannnn, al final nada, lo volveremos a intentar en otra ocasión, la experiencia muy buena, una forma sana de pasar el domingo con tu amigos.







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