lunes, 30 de julio de 2012

Concurso Olla Ferroviaria Lierganes


Domingo 29 de Julio del 2012, con motivo de las fiestas de Lierganes, se organiza el tradicional concurso de ollas ferroviarias en los alrededores de la estación de Feve, este año la temática del concurso es la elaboración de un buen guiso de rabo de toro.




Lierganes es un municipio situado en la comarca del Transmiera, por el cual transcurre el río Miera, que alimenta al conocido Balneario. El Miera ha sido un elemento fundamental en la economía de Lierganes, dado que los pasiegos usaban el potente caudal para mover molinos de grano, activar fuelles para la forja del metal o producir energía eléctrica.





En Lierganes podemos encontrar numerosas edificaciones recordándonos su gran esplendor en la historia, como por ejemplo, el puente de Lierganes, construido en el año 1606 con la piedra del propio río, consta de dos arcos de medio punto y tubo un valor estratégico dado que conecto la comarca con el camino de Castilla, al lado del puente podemos observar un molino muy bien conservado que estuvo en funcionamiento hasta mediados del siglo XIX.





Justo a los pies de esta puente podemos encontrar la escultura del famoso ser mitológico “hombre pez”, la leyenda data del año 1674 cuando Francisco fue a nadar con sus amigos al río Miera, la corriente lo arrastro y sus amigos lo dieron por ahogado, cinco años más tarde unos pescadores atraparon una extraña criatura, al examinarla, descubrieron que se trataba un hombre con todo su cuerpo recubierto de escamas, los pescadores lo llevaron al convento de San Francisco donde descubrieron que se trataba de Francisco el niño desaparecido.




Lierganes también se convirtió en una fábrica de cañones para el imperio español, esto produjo una revolución en la comarca, dado que para la contrición necesitaban muchos materiales como carbón, madera… y produjo mucha riqueza en la zona.





Nuestra aventura comenzó en las inmediaciones de la estación de Feve, llegamos allí sobre las 10:30 y nos encontramos con Adolfo y Alfonso junto con otras 82 ollas, se notaba que la gente había madrugado dado que la elaboración del rabo de toro es bastante larga.




Montamos nuestro pequeño campamento, esta vez ya con carpa, mesas, sillas, y la gran novedad barbacoa, (poco a poco vamos aprendiendo de los expertos), aunque todavía nos siguen faltando mucho detalles a mejorar.



Los cocineros empezaron con el refrito del rabo de toro, nuestro carnicero nos tenía existencias y solamente disponíamos de mitad de rabo de toro y mitad de osobuco, la idea era presentar el rabo al concurso y comernos nosotros el osobuco.





Enseguida lo retiraron, añadieron la verdura y lo dejaron macerar siempre pendientes de mantener correctamente la temperatura, la verdad es que parecía que ya eran todo unos expertos, y eso que es nuestro según concurso, mientras se pochaban las verduras por megafonía empezaron a explicar un poco las bases de concierto, los importes de los premios que iban comprendidas entre 120 € y 20€ para la octava olla.






Eran ya las doce y como buenos principiantes observamos que los compañeros empezaron a encender sus barbacoas, nosotros no íbamos a ser menos, y comenzamos con unos buenos aperitivos, no se podía pedir, mas pan, vino, tapitas y de postre lo mejor un buen guiso de rabo de toro.

A media mañana empezaron con un sorteo para los concursantes, el animador fue cantando números las posibilidades eran remotas dado que había muchos concursantes, pero de repente sonó el número mágico, el 65, Alfonso salió corriendo y recogió un premio que consistía en una botella de vino y un chorizo, que rápidamente lo echamos a la barbacoa.





Sobre las 14:30 llego la hora de presentar los platos, nosotros decidimos acompañar nuestro plato con unas patatas y un trocito de perejil, el jurado recogió todo y empezó con su valoración, cosa que aprovechamos para empezar a comer, y que os voy a contar, si yo fuera jurado ya sabría quien ganaría, jejeje.





Sobre las 16:00 horas comenzó el reparto de premios, con una gran rajada de la organización, comentando que habían detectado gente que hacia trampas, que si se traían la comida de casa, que no utilizaban los ingredientes de la base del concurso, en mi opinión todo eso sobraba, directamente que el jurado descalifique a quien crea conveniente y no hace falta empañar un buen ambiente de fiesta.






El reparto de premios comenzó, esta vez no estábamos tan emocionados como en Tetuán, dado que había muchos concursantes y con mucha experiencia, se completó el reparto y tendremos que seguir intentándolo, sabemos que estamos más cerca, pero cada vez nos lo pasmos mejor. Acabamos pensando en ponernos un nombre y volver a intentarlo en un concurso de cocido montañes. 

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