miércoles, 30 de mayo de 2012

Las Landas - Azur


25 de mayo del 2012.

Hacía ya bastante tiempo que teníamos ganas de visitar Las Landas, y que mejor forma que acompañado de mis amigos, la idea era ir con las bicicletas dado que la zona dispone de muchos carriles bici, allí alquilar un bungaló y disfrutar del fin de semana.



Las Landas es una gran llanura en el sudoeste de Francia que constituye el segundo departamento en extensión del país. El río Adur divide el departamento en dos regiones y ecosistemas totalmente distintos. Al sur una zona de cultivo, mientras que al norte nos encontramos con un extenso bosque… que no siempre estuvo allí.

Desde tiempos inmemoriales este territorio estaba constituido por grandes dunas de arena húmeda en movimiento, creando una vasta extensión de terreno estéril que hizo que ya los moros en la edad media lo denominaran “la lande”.



Los peregrinos que cruzaban durante la edad media Las Landas camino de Santiago de Compostela reportaron en muchas ocasiones su paso por Las Landas como uno de los más duros de todo el camino, dada la ausencia de caminos, la dificultad de encontrar agua potable o comida, así como el hecho de que durante varios kilómetros sus piernas se vieran hundidas hasta las rodillas para poder continuar el avance.

Nuestra aventura empezó el viernes, habíamos alquilado una furgoneta para poder cargar las bicicletas e ir todos juntos, a las 4 ya estaba en nuestras manos y comencé a visitar a mis compañeros para ir cargando poco a poco, sobre las 6:30 ya estábamos todos listos, antes de poner rumbo a Azur, paramos en Eroski para adquirir unos refrigerios y víveres.



El Viaje transcurrió con tranquilidad, en aproximadamente unas tres horas ya estábamos en Azur, nos costo un poco localizar nuestro camping, pero lo conseguimos, el problema fue que cuando llegamos la recepción ya estaba cerrada, pensamos en lo peor, pero como los Franceses son muy listos y nosotros no demasiado, nos habían dejado en buzón las llaves del bungaló, eran más de las 23:00 y la barrara del camping ya no permitía el acceso de vehículos a motor, por lo tanto, tuvimos que sacar las bicicletas y poco a poco ir descargando la furgoneta.

La noche concluyo de la mejor forma, una buena barbacoa, cervecitas y unas risas entre amigos.


A la mañana siguientes nos dimos cuenta de que el día anterior nos habíamos equivocado a  la hora de elegir el sobre con las llaves de buzón, cogimos las de la familia Herpin, lo solucionamos en recepción y comenzamos a preparar las bicicletas.


La ruta elegida fue rodear el Lago de Soustons, una parte del camino la realizamos por el camino de Santiago y la volvimos por una antigua carretera, regresamos al bungaló para comer, en ese momento Nacho y Dolfo se pusieron al mando y nos sorprendieron con unos magníficos espaguetis.



Por la tarde tocaba un poco de turismo y decidimos visitar al ciudad de Capbreton, Es el único puerto deportivo de Las Landas abierto al Atlántico en la Costa de Plata, paseamos por sus playas y nos sacamos unas fotos en un antiguo espigón de madera, terminamos las visita con un heladito, de repente viento comenzó a azotar con fuerza y decidimos volver al apartamento, esta noche tocaba cena mexicana a cargo de Isa, para chuparse los dedos, no digo más. La velada transcurrió con un poco de tensión, nos pasmos hora buscando asesinos, armas, escenas del crimen… Si estuvimos jugando al Cluedo.



Al día siguiente decidimos dedicar la mañana a dar una vuelta en bici hasta el pueblo de Leon, donde por el camino pudimos ver varios tipos de mercados, uno de ellos de productos de segunda mano y otro de productos tipos, allí no nos pudimos aguantar y después de realizar una buena cata, compramos varios tipos de aceitunas.



Era ya las 14:00 y teníamos ganas de comer, pero todos pensábamos que mejor regresar y comer tranquilamente, por lo tanto intentamos atajar para llegar antes, pero estas cosas suelen salir mal, y nos perdimos, lo solucionamos regresando por el mismo camino.
La tarde la disfrutamos en las playas de Vieux-Boucau, nos echamos una buena siesta, otros se dedicaron a hacer agujeros en la arena, cuando volvimos al hotel, la piscina todavía estaba abierta y tuvimos que probar el tobogán, hacia bastante frio y enseguida volvimos al apartamento a jugar al Monopoly.



El lunes, ultimo día de nuestra pequeña escapada lo dedicamos disfrutar de la piscina, allí estuvimos haciendo el tonto hasta las 15:00, hora en la pusimos rumbo a nuestras casas.




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