miércoles, 7 de marzo de 2012

Ferrata de la Hermida


Domingo 4 de Marzo del 2012

El sábado cuando volvíamos derrotados de la dura ascensión a Porracolina, recibimos la llamada de Alicia, los dos sabíamos que ya había plan para mañana, descolgué el teléfono y contesté, las primeras palabras que oí fueron, ¿Qué hacemos mañana?. Nosotros estábamos muy cansados y decidimos hacer algo facilito, “La Ferrata de la Hermida”, ya la habíamos realizado anteriormente, pero que mejor forma de pasar el domingo, pusimos como condición quedar pronto para que nos diera tiempo a comer algo por ahí.





Quedamos a las 10:00 en nuestro punto habitual de encuentro, “la gasolinera de Puente San Miguel”, casualmente todos llegamos tarde, sobre las 10:30 nos montanos en la furgoneta de Ali, y pusimos rumbo a  la Hermida, el día estaba bastante claro, por lo que no dudamos en animarnos a realizar la actividad.



Las Ferratas, nacidas en Italia(Dolomitas) como medio de paso de los ejércitos, posteriormente se  han empezado a popularizar en países como Alemania y Francia, hasta que el año pasado se decidieron a instalar un par de ellas en Cantabria.

El itinerario discurre por varios muros de roca caliza de aproximadamente unos 20 metros cada uno, que nos permiten disfrutar a medio trayecto de las cuevas del Jabalí y Diosu. Posteriormente tenemos que realizar una larga pero a su vez sencilla trepada justo por encima del Balneario de la Hermida que nos conducirá al punto final de la Ferrata, la cueva Ciloña, de unos 70 metros de ancho por 25 de alto.



La Ferrata consta de un desnivel máximo de unos 700 metros, que posteriormente hay que descender por una pista que nos conduce a la carretera de Bejes, que sinceramente se hace bastante larga.

Antes de empezar la ascensión tuvimos que pasar por el caseto de la organización de la Hermida, para dar nuestros datos, y alquilar unas disipadoras para Mónica, allí nos comentaron que han empezado las obras para construir dos puentes tibetanos y que tenían previsto tenerlos terminados para Semana Santa, esto es un buena disculpa para volverse a animar a realizar esta actividad, dado que si dispones del material técnico que consiste en casco, arnés y disipadoras, es completamente gratuita.



Una vez equipados empezamos la aventura con muchas ganas, Carlos al comandaba la ascensión, antes de toparte con la primera pared de caliza, se ha superar unos 100 metros de desnivel, por una pista claramente marcada. Enseguida nos topamos con ellas y empezamos a utilizar nuestras disipadoras con bastante fluidez teniendo en cuenta que hacia prácticamente un año que no las utilizaba.



La ascensión fue bien hasta que llegamos a la cueva de Diosu, momento en el que empezó a llover, en este momento nos planteamos el abandono, pero no fue posible dado que habíamos superado todas las escapatorias, nos pusimos los chubasqueros y continuamos con la Ferrata.



La lluvia no nos daba tregua, y cada vez la ascensión se complicaba más y más dado que el terreno era muy resbaladizo, una vez superados los últimos muros de caliza, Carlos y Alicia decidieron adelantarse para esperarnos con la furgoneta en la carretera que va a Bejes, y así ahorrarnos media hora de caminata.



Cuando llegamos a la cima tienes una clara bifurcación a la izquierda hacia la cueva Ciloña y a la derecha hacia la Hermida, esta última fue la elegida, dado que con día que hacia no apetecía demasiado hacer turismo.

La bajada fue bastante complicada, casi todo el camino estaba muy embarrado y lo peor de todo resbaladizo, en unas dos hora ya lo habíamos completado, y allí estaban Carlos y Ali, con la calefacción atopeee.



Eran ya las 6:00 de la tarde y apenas habíamos comido nada, por lo tanto paramos en panes y nos comimos unas buenas tablas de quesos, embutidos, hasta unos callos, había que recuperar.




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