jueves, 13 de diciembre de 2012

Canalahonda - Parque Natural de los Collados del Asón


9 de Diciembre del 2012

No podíamos dejar pasar el puente de la Constitución si realizar ninguna aventurilla, por lo que el sábado noche, aprovechando la visita al mercado navideño de Saron, quedamos con Carlos y Ali y mientras tomábamos unos “chupitos”,  barajamos varias posibilidades, había muchas ganas de pisar nieve, al final nos decantamos por el Parque Natural de los Collados del Ason, a visitar Canalahonda.




A pesar de ser unas de las zonas menos conocidas de nuestra región, es de las más hermosas, en la que podemos encontrar la majestuosa cascada del nacimiento del Ason, en esta ocasión tenía mucho caudal producido el deshielo.




Nuestra ruta parte de desde el aparcamiento del Parque Natural de los Collados de Asón (687 metros), una vez allí, nos abrigamos bien, dado que aunque brillaba el sol, la temperatura rondaba los 5 grados. No tenía mucha esperanzas de encontrar nieve, dado que  solamente blanqueaba en las cuotas más altas, por lo que fui el único en el grupo en descartar el uso de polainas (gran error).




Comenzamos a ascender por una pista ganadera que gana lentamente altura hasta  el Alto de la Posadía (896 metros), una vez allí, nos desviamos a la derecha el poljé de Brenavinto, seguíamos viendo la nieve aún demasiado lejos, el sol empezaba a calentar y la temperatura iba mejorando.




Continuamos por el sendero de la ladera, hasta que nos encontramos con la Cabaña de Concinchao, en este punto apareció mucha nieve en el camino, unos 30 cm, fue en el momento en el que uno piensa, ”porque no habré traído las polainas”, paramos a recuperar fuerzas.




Dejamos la Cabaña atravesando un bosque de hayas,  que nos conduce al collado de los Lobos,  una vez superado, a nuestra derecha aparece la canal.  Una pequeña cuesta nos conduce a la famosa Canalahonda.




 El canal tiene una longitud de unos 700 metros, la primera sensación que se me paso por la cabeza fue a Moisés abriendo una senda en las aguas del Mar Rojo, pensando que en cualquier momento se nos podría cerrar el paso.




Las paredes en algunos puntos superan los 30 metros de altitud y con una anchura en varias zonas de hasta 100 metros, como era de suponer había mucha nieve, pero al estar tan resguardado, se encontraba dura y se podía progresar sin problemas.




Una vez superado el cañón, llego la mejor parte de la excursión, como siempre, la hora de bocata, mientras comíamos algún dulce navideño que había traído Ali, divisábamos el radar militar en el alto de lunada, que controla el espacio aéreo norte.




Después de las fotos oportunas, y sin mucha demora dado que los días en inviernos son cortos, nos volvimos a poner en ruta, para no retroceder por el mismo camino, continuamos la ruta con la idea de volver por el la parte inferior del valle.




Cada vez la nieve se encontraba más blanda y costaba más progresar, por lo que siempre se buscaban pisadas para aprovechar la huellas, cuando llegamos a la parte inferior de valle, descubrimos que él estaba todo inundado, debido a las altas temperaturas, por lo que intentarnos evitarlo por una finca, aquí llego el momento gracioso del día, Carlos fue el primero intentar saltar una fácil alambrada, casi al momento se escuchó en todo el valle un “Me cague el pastor”, en ese momento todos empezamos a reír dado que había un gran cartel indicando que estaba encendido.




Optamos por retroceder unos metros y volver por la falda de la montaña, enseguida nos encontramos en el Alto de la Posadía, donde ya solamente nos quedaba descender hasta el aparcamiento de los Collados del Ason.

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